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Reflexiones frente al Bicentenario de la PatriaLos miembros de la Comisión Arquidiocesana del Área Sectores de la Acción Católica de Buenos Aires queremos compartir estas reflexiones con nuestros hermanos y con todos los hombres de buena voluntad, de cara a los festejos del Bicentenario de nuestra querida Patria. Como todo hito importante en la vida de los pueblos y las personas, los festejos del Bicentenario nos llaman a reflexionar sobre nosotros mismos, a "repensarnos" como país a luz de estos doscientos años de historia y de cara al futuro. En primer lugar, reconocemos aquellos valores fundantes, que han permitido formar nuestra propia identidad. Desde sus orígenes, nuestro pueblo se encuentra signado por una fuerte religiosidad, consciente de la trascendencia del hombre y la dignidad de la persona humana. A lo largo de estos doscientos años, hemos sufrido tiempos duros y oscuros y hemos cometido errores, pero también numerosos han sido los momentos en que los valores arraigados en nuestro corazón se han hecho presentes para permitirnos resurgir, ponernos de pie nuevamente y recomenzar el camino de unidad del que nunca debiéramos habernos apartado. En todos esos momentos, podemos reconocer a hombres y mujeres de la Iglesia, laicos, sacerdotes y religiosos comprometidos con la realidad, que encarnaron la presencia de Dios en la historia de los hombres y, en particular, de nuestro pueblo. Fieles a esta vocación de servicio queremos brindar nuestra reflexión, convencidos de que es compartida por muchos argentinos y extranjeros que, sin distinción de credos ni ideologías, han optado por habitar nuestro país. Los festejos que comenzamos nos invitan a replantear el país que queremos legarle a nuestros hijos y nietos, enraizado en nuestra tradición pero con los ojos y el corazón elevados al cielo y con la mirada en el horizonte de nuestros sueños y utopías. - Queremos construir juntos un país en el que el diálogo le siga ganando a la violencia, con respeto por el otro y por las opiniones diversas en la búsqueda de la verdad. - Donde el don de la vida sea protegido en todos sus aspectos desde su concepción hasta su muerte natural. - Donde el respeto por la dignidad de la persona humana se concrete en políticas públicas que permitan el acceso de todos y cada uno de los habitantes de nuestra tierra a aquellos bienes que requieran para su desarrollo pleno. - En el que los derechos humanos sean reconocidos a todos por igual con equidad y justicia en la búsqueda de una verdadera promoción humana que tenga en cuenta su integralidad. - En el que educación y trabajo sean las claves para el desarrollo personal, familiar y comunitario y el acceso equitativo a los bienes. - En el que la familia recupere su lugar fundamental en la construcción de una sociedad integrada, con inclusión y respeto por las diferencias. - Donde los gobiernos de turno sean capaces de implementar Políticas de Estado, basadas en principios de Solidaridad, Subsidiariedad y Bien Común. - Donde el ejercicio de la autoridad sea entendida como un servicio y quienes la ejercen sean ejemplo de coherencia para la comunidad. - Donde el poder político sea el instrumento idóneo para servir al prójimo, sin excluidos ni "desechados", reafirmando la opción preferencial por los más pobres y necesitados. - En el que las instituciones de la República, el federalismo y la integración regional sean fortalecidas a partir del respeto de todos, pero particularmente de quienes ejercen temporariamente su titularidad. - Donde todos asumamos nuestro compromiso ciudadano con el objeto de una mayor representatividad, participando activamente en la vida pública de acuerdo con nuestra propia vocación, como agentes de transformación de la vida social, económica y política en búsqueda de la mejora del sistema político y la calidad institucional. - Una sociedad abierta a recibir a todos aquellos que quieran construir con nosotros un país más justo donde cada uno pueda desarrollar su proyecto de vida y todos logremos nuestro proyecto común de Nación.
Que Jesucristo, Señor de la historia y nuestra Madre de Luján, Patrona de nuestra Patria, nos acompañen en nuestro empeño por construir una patria de hermanos.
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